Para tasar una empresa se analiza su información financiera de los últimos años, se ajustan los resultados para quedarse solo con lo recurrente y se aplican uno o varios métodos de valoración reconocidos, normalmente el descuento de flujos de caja y los múltiplos de mercado. El resultado no es una cifra exacta, sino un rango de valor razonable y justificado. Cómo tasar una empresa depende, ante todo, de para qué se necesita: no es lo mismo fijar un precio para venderla que presentar un informe ante un juzgado o ante Hacienda. En esta guía te explicamos el proceso paso a paso, con un ejemplo sencillo.
¿Dudas para valorar una empresa?
Antes de empezar: ¿valoración o tasación?
La primera pregunta no es "cuánto vale", sino "para qué lo necesito". De la respuesta depende el tipo de trabajo y el nivel de detalle.
- Valoración: se usa para vender la empresa, comprar otra, negociar con un socio o dar entrada a un inversor. Busca el valor que el mercado estaría dispuesto a pagar.
- Tasación pericial: se usa en divorcios, herencias, conflictos entre socios, inspecciones de Hacienda o juicios. Es un informe independiente, firmado por un economista, que debe poder defenderse ante terceros.
Los métodos de cálculo son parecidos en los dos casos. Lo que cambia es la exigencia: en una tasación pericial cada cifra y cada supuesto deben estar documentados y justificados, porque la otra parte o el juez los van a revisar.
Cómo tasar una empresa paso a paso
Un proceso ordenado suele seguir estas fases:
- Definir el encargo: finalidad, fecha a la que se valora y qué se valora exactamente (toda la empresa o un porcentaje de participaciones).
- Reunir la documentación financiera, fiscal y comercial.
- Analizar y ajustar los resultados de los últimos años.
- Aplicar los métodos de valoración adecuados al tipo de negocio.
- Contrastar los resultados de los distintos métodos entre sí.
- Presentar las conclusiones en un informe, con un rango de valor razonado.
Qué documentación se necesita
Una tasación sólida se apoya en datos, no en impresiones. Lo habitual es pedir:
- Cuentas anuales de los últimos tres a cinco años y, si existen, informes de auditoría.
- Balance y cuenta de resultados del año en curso.
- Impuestos presentados (sociedades e IVA).
- Detalle de las deudas con bancos: importes, plazos e intereses.
- Previsiones o presupuesto de los próximos años, si los hay.
- Contratos importantes con clientes, proveedores y del local.
- Plantilla y sueldos, incluido el del propio dueño.
Ajustar los resultados: quedarse con lo recurrente
Las cuentas de una pyme rara vez reflejan su rentabilidad real tal cual. Antes de valorar hay que "normalizar" los resultados, es decir, quitar lo que no se va a repetir y corregir lo que no está a precio de mercado.
- Gastos o ingresos extraordinarios: una indemnización, un litigio, una subvención puntual.
- El sueldo del dueño, si está muy por encima o por debajo de lo que cobraría un gerente contratado.
- Un alquiler pagado a una sociedad de la familia por debajo o por encima del mercado.
- Gastos personales cargados a la empresa.
En muchas pymes, estos ajustes cambian más el valor final que la elección del método. Por eso es el paso que más se discute en una negociación o en un juicio.
Los métodos de valoración más utilizados
No existe un método único válido para todas las empresas. Lo profesional es combinar al menos dos y explicar por qué uno pesa más que otro en cada caso.
Descuento de flujos de caja
Estima el dinero que la empresa generará en los próximos años y lo trae a valor de hoy, aplicando una tasa de descuento que refleja el riesgo del negocio: cuanto más incierto es el futuro, más alta es la tasa y menor el valor. Es el método más completo, pero depende mucho de que las previsiones sean realistas.
Múltiplos de EBITDA
El EBITDA es, de forma simplificada, el beneficio de la actividad antes de intereses, impuestos y amortizaciones. Este método multiplica el EBITDA normalizado por un factor que se toma de operaciones comparables del mismo sector y tamaño. Es rápido y fácil de entender, pero solo es fiable si las empresas comparadas se parecen de verdad.
Patrimonio neto ajustado
Parte del balance y revaloriza cada activo y cada deuda a su valor real de mercado (por ejemplo, un local comprado hace veinte años). Tiene sentido en empresas con muchos activos o con poca rentabilidad, y como suelo mínimo de valor en el resto. Si quieres ver con más detalle cuándo conviene cada enfoque, lo explicamos en nuestra guía de métodos de valoración de empresas.
Ejemplo práctico de tasación de una pyme
Ejemplo ilustrativo, con cifras redondas y simplificadas. Una empresa de distribución presenta un beneficio antes de intereses, impuestos y amortizaciones (EBITDA) de 280.000 euros al año.
- Al revisar las cuentas aparece una indemnización por despido de 40.000 euros que no se repetirá: se suma. El EBITDA normalizado sube a 320.000 euros.
- El dueño cobra 20.000 euros menos de lo que costaría un gerente contratado: se resta. El EBITDA normalizado queda en 300.000 euros.
- Si para empresas comparables se aplicara un múltiplo de 5, el valor del negocio sería de 1.500.000 euros.
- A esa cifra se le resta la deuda con bancos (400.000 euros) y se le suma la caja que sobra (100.000 euros). El valor de las participaciones sería de unos 1.200.000 euros.
Este ejemplo resume cómo tasar una empresa en la práctica. Después, ese resultado se contrastaría con un descuento de flujos de caja. Si los dos métodos dan cifras cercanas, el rango final gana solidez. Si se separan mucho, hay que revisar las hipótesis antes de concluir.
Errores frecuentes al tasar un negocio
- Confundir facturación con valor: una empresa que factura mucho con poco margen puede valer menos que otra más pequeña y rentable.
- Usar el valor contable del balance como si fuera el valor real.
- Aplicar un múltiplo "de oídas" de otro sector o de empresas mucho más grandes.
- Olvidar la deuda o la necesidad de capital circulante (existencias y cobros pendientes) que exige crecer.
- No separar los bienes que no son del negocio, como un inmueble alquilado a terceros o inversiones financieras.
- Dar una cifra cerrada sin explicar de qué supuestos depende.
Cómo tasar una empresa para un juicio o ante Hacienda
Si la tasación se va a usar en un procedimiento judicial, ante Hacienda, en el reparto de una herencia, en la liquidación de gananciales o en la salida de un socio, no basta con una estimación. Hace falta un informe pericial que explique el método, documente cada dato y pueda defenderse ante la otra parte y ante el juez.
En estos casos el marco de referencia lo dan la Ley de Sociedades de Capital, el Código Civil y los criterios técnicos de valoración generalmente aceptados, junto con las normas contables del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC). En AC Partners elaboramos este tipo de informes como economistas, y cuando el destino es un juzgado o una negociación difícil conviene contar con una tasación de negocios independiente, sin vínculo con ninguna de las partes.
Una tasación vale lo que valen sus supuestos. Un buen informe no solo da una cifra: explica de dónde sale y qué tendría que cambiar para que fuera otra.
Conclusión
Saber cómo tasar una empresa con rigor exige saber para qué se hace, partir de datos fiables y ajustados, y combinar métodos reconocidos para llegar a un rango de valor que se pueda defender. Si estás pensando en vender, en un reparto familiar o en un conflicto con un socio, en AC Partners podemos ayudarte a valorar tu caso con una primera consulta sin compromiso.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el método más fiable para tasar una empresa?
No hay uno solo. Lo más fiable es combinar el descuento de flujos de caja con múltiplos de empresas comparables y contrastar ambos resultados. El peso de cada método depende del sector y de lo previsible que sea el negocio.
¿Cuánto tarda una tasación de empresa?
Depende del tamaño de la empresa, de la finalidad del informe y de lo rápido que se entregue la documentación. Una pyme con la información ordenada se resuelve antes que un grupo con varias sociedades.
¿Puedo tasar mi empresa yo mismo?
Puedes hacer una estimación orientativa, pero es fácil sobrevalorarla por apego o pasar por alto ajustes importantes. Para vender, negociar o presentar ante terceros conviene un informe profesional.
¿En qué se diferencian valoración y tasación?
La valoración estima el valor de mercado para vender, comprar o negociar. La tasación pericial es un informe independiente pensado para juzgados, Hacienda, divorcios, herencias o conflictos entre socios.